jueves, 24 de agosto de 2017

ES SALUDABLE DEMOGRÁTICAMENTE LA PROTESTA EN NICARAGUA




Daniel Ortega, frente a oposición en medio de su cuestionada legitimidad internacional a su mandato, el tercero consecutivo desde que retorno al poder  en 2007, proceso electoral seriamente cuestionado.

 El 30 de julio del año pasado, Ortega dio un golpe de Estado contra el parlamento, al despojar a la oposición de sus escaños parlamentarios e impuso un régimen de partido único. A través de una orden judicial, Ortega excluyó a la oposición de participar en las elecciones generales de noviembre, dando como resultado, el mandatario se impuso como ganador, con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta.

El deterioro democrático de ese país de seis millones de habitantes es evidente, donde el presidente Daniel Ortega controla todo el poder.
Es importante mencionar al igual las irregularidades denunciadas durante las elecciones presidenciales del seis de noviembre, en las que Ortega resultó electo con más del 70% de los votos, según el conteo oficial del Tribunal Electoral, controlado por el mandatario.

Aun está por quedar claramente manifiesto hasta dónde Daniel Ortega estará dispuesto a ceder lo relacionado a las reformas que permitan rescatar el sistema electoral…

El mandatario nicaragüense necesita la legitimidad internacional para evitar sanciones como las anunciadas el año pasado por el Congreso de Estados Unidos, a través de una iniciativa de ley que pretendía prohibir la entrega a Nicaragua de préstamos de organismo internacionales. De ser que esto se diera lugar, crearía un mayor caos a la débil economía de ese país centroamericano.
Simpatizantes del Frente Sandinista en Niquinohomo se manifiestan contra la imposición de candidatos para las elecciones municipales de noviembre.
Nicaragua realizara elecciones municipales en noviembre, estos comicios carecen de legitimidad y transparencia, ya que el Consejo Supremo Electoral es controlado por Daniel Ortega.
No se han realizado reformas que garanticen condiciones mínimas que produzca la confianza de la población, por la pasada experiencia del año pasado.
La actual posición de la protesta es “No queremos más dedazo”, o imposición de candidatos,  exigen un cambio.
El descontento por la imposición de candidatos leales al caudillo se ha regado por varios municipios del país.
Monimbó, histórica comunidad indígena, una de las más fervientes opositoras al somocismo a finales de la década del setenta, reclaman un cambio.
Estas voces tienen derecho a ser oídas y atendidas, ya que aun siendo una minoría, su argumentación es válida en un ambiente democrático. Y al igual no es para una desmejora, sino más bien para un encaminamiento al derecho de todos, no de unos cuantos.
Isaías 10:1-3 ¿Ay de los que decretan estatutos inicuos, y de los que constantemente escriben decisiones injustas, para privar de justicia a los necesitados, para robar de {sus} derechos a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su botín, y despojar a los huérfanos! ¿Y qué haréis en el día del castigo, en la devastación que vendrá de lejos? ¿A quién huiréis por auxilio? ¿Y dónde dejaréis vuestra riqueza?

Ningún hombre o partido tiene el control de todo como algunos creen, Dios es Soberano, su justicia sobre todo está, irrelevante es aquellos que no lo crean, esto no lo cancela.

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