Daniel Ortega, frente a oposición en
medio de su cuestionada legitimidad internacional a su mandato, el tercero
consecutivo desde que retorno al poder
en 2007, proceso electoral seriamente cuestionado.
El 30 de julio del año pasado, Ortega dio un
golpe de Estado contra el parlamento, al despojar a la oposición de sus escaños
parlamentarios e impuso un régimen de partido único. A través de una orden
judicial, Ortega excluyó a la oposición de participar en las elecciones
generales de noviembre, dando como resultado, el mandatario se impuso como ganador,
con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta.
El
deterioro democrático de ese país de seis millones de habitantes es evidente,
donde el presidente Daniel Ortega controla todo el poder.
Es importante
mencionar al igual las irregularidades denunciadas durante las elecciones
presidenciales del seis de noviembre, en las que Ortega resultó electo con más
del 70% de los votos, según el conteo oficial del Tribunal Electoral,
controlado por el mandatario.
Aun está
por quedar claramente manifiesto hasta dónde Daniel Ortega estará dispuesto a
ceder lo relacionado a las reformas que permitan rescatar el sistema electoral…
El
mandatario nicaragüense necesita la legitimidad internacional para evitar
sanciones como las anunciadas el año pasado por el Congreso de Estados Unidos,
a través de una iniciativa de ley que pretendía prohibir la entrega a Nicaragua
de préstamos de organismo internacionales. De ser que esto se diera lugar, crearía
un mayor caos a la débil economía de ese país centroamericano.
Simpatizantes del Frente Sandinista en
Niquinohomo se manifiestan contra la imposición de candidatos para las elecciones
municipales de noviembre.
Nicaragua realizara elecciones municipales en
noviembre, estos comicios carecen de legitimidad y transparencia, ya que el
Consejo Supremo Electoral es controlado por Daniel Ortega.
No se han realizado reformas que garanticen condiciones
mínimas que produzca la confianza de la población, por la pasada experiencia
del año pasado.
La actual posición de la protesta es “No
queremos más dedazo”, o imposición de candidatos, exigen un cambio.
El descontento por la
imposición de candidatos leales al caudillo se ha regado por varios municipios
del país.
Monimbó, histórica
comunidad indígena, una de las más fervientes opositoras al somocismo a finales
de la década del setenta, reclaman un cambio.
Estas voces tienen
derecho a ser oídas y atendidas, ya que aun siendo una minoría, su argumentación
es válida en un ambiente democrático. Y al igual no es para una desmejora, sino
más bien para un encaminamiento al derecho de todos, no de unos cuantos.
Isaías 10:1-3 ¿Ay de los que decretan estatutos
inicuos, y de los que constantemente escriben decisiones injustas, para privar
de justicia a los necesitados, para robar de {sus} derechos a los pobres de mi
pueblo, para hacer de las viudas su botín, y despojar a los huérfanos! ¿Y qué
haréis en el día del castigo, en la devastación que vendrá de lejos? ¿A quién
huiréis por auxilio? ¿Y dónde dejaréis vuestra riqueza?
Ningún hombre o partido tiene el control de
todo como algunos creen, Dios es Soberano, su justicia sobre todo está,
irrelevante es aquellos que no lo crean, esto no lo cancela.
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