Latino América fue formada con sus principios cristianos y
democráticos, han tratado de emular el comportamiento de otros y he allí la
condición actual que enfrentan algunos con grandes desafíos, sí algunos más que
otros. El mejor ejemplo de lo que se está presentando lo está viviendo algunas
potencias mundiales de manera más marcada que América Latina. Eviten el mismo
error.
¿Por qué un país con creencias cristianas le daría cabida
abiertamente a otras religiones y su práctica y costumbres en un país que no es
de su cultura? A tal extremo, que tal es el respeto que se les ha dado, que aquellos
con sus fundamentadas creencias cristianas son hostigados y perseguidos a tal
punto, que a ellos se les prohíbe orar en público, el uso de la Biblia y
mencionar el nombre Jesús, para no ofender a los que han buscado albergue en
ese país dado.
Algunas llamadas religiones de prácticas y creencias que
conllevan comportamientos cuestionables tocante o en comparación a la fe
cristiana. Cuando, realmente son un
grupo de personas con tendencias que alberga violencia y crimines.
El peligro que conlleva estas corrientes, es que se van
filtrando en la cultura del país que los alberga, y en vez del país huésped en
convertirse en un factor cambiante para aquellas vidas con sus tendencias
paganas, ellos son los arrastrados hacia una creencia y costumbres que en su
profundidad no conocen o entienden, pero lo aceptan y practican.
Los países que los hospedan han tratado de eliminar u
omitir todo aquello que pudiese representar ofensa para estos. ¿Quién permitiría
que alguien llegase a su hogar y lo despojara con su aprobación de todo aquello
valioso para usted?
Es increíble ver las transformaciones que muchos países han
sufrido con la presencia de otras corrientes de prácticas en su suelo.
Negar albergue no se está presentando de ninguna manera
para patrocinar o promover, lo que sí se está tratando de establecer o dejar
sentado, que, si un país está sentado sobre bases cristianas, ¿por qué permitir
que otras creencias tengan una voz autoritativa como la del país que los
alberga?
Pareciera que ya la pérdida de valores, convicciones,
moral, creencias, es el eslabón perdido de la sociedad. Personas que no saben
en qué creen, por qué creen; quién es Dios o simplemente si hay un Dios. Todo es
tan efímero, pasajero. Cualquier filosofía, vana creencia se presenta y es
acogida, poniendo totalmente a un lado aquello que una vez se conoció.
Creencias totalmente contrarias al cristianismo se le está
rindiendo pleitesía, y la fe cristiana, que tome el asiento de atrás. Y muchos
como personas sin convicciones propias, sin denuedo, se someten como si sus
derechos han perdido. Esto no es un derecho perdido, es uno entregado, vendido
a cualquiera que se lo ha exigido o pedido.
Estamos frente a una sociedad sin dirección o convicción,
una cultura que se va desintegrando, esto es los valores que antes se sostenía,
formaron parte de alguna era.
Se ha logrado cauterizar las mentes de los niños, los
jóvenes, a tal punto que no reconocen el bien del mal. Lamentable es que
algunos de sus padres igual, por ende, no hubo una formación o un pasado como
referencia de un bien en algún dado momento.
Todos fácilmente guiados hacia un despeñadero, sin
oposición alguna, como si estuviesen siendo guiados a algo que los
beneficiaría.
Es que el carisma que se ha levantado a través de falsas creencias,
arte, tendencias, prácticas; con ese encanto traidor y conduciendo a un
desenfreno de cualquier cantidad de atrocidades que están en espera para cobrar
uno por uno su entrada.
En todas partes del mundo es el mismo fenómeno (hay algunos
que en ciertos aspectos se puede omitir), y Latino América tiene su porción de
ello y va en crecimiento. Cualquier número de culturas con prácticas, creencias
y tendencias que ahora está incorporándose en la sociedad como si fuese de
algún bienestar, ya que, si lo fuese, ¿por qué han tenido que dejar su tierra
natal? Esto debería de ser un punto alarmante para hacer atesorar lo que ya se
posee y no incorporar aquello que los ha provocado emigrar, hacer un éxodo.
2 Timoteo 3:1- También debes saber esto: que en
los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
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