Este proceder no está confinado a ningún país en particular, es un
evento mundial, es un mal que pareciera que muchos están alineados para ser el
siguiente en la lista de vergüenza por haberse excedido y desatendido su
función real.
He aquí lo irónico, aquél que debería estar manteniendo el código de
ética, viola el código para tratar de lograr una agenda personal. Lo mordaz en
medio de todo esto es que nunca creen que han de ser descubiertos, o es que
viven en su irrealidad creada que son intocables, que ellos sí lograron crear
un código de proceder que no se podrá decodificar. Cualquiera que fuese el
argumento o su creencia, ningún crimen o
acto ilícito es perfecto, sea quien fuera aquél no quedará impune.
Luego para verse citado por la Procuraduría General del país dado, para ser
destituido, sí a aquél mismo Fiscal o cualquier otro título que fuese, después
de haberse revelado aquello en lo que se incurrió.
Lo patético de estos hechos, es que aquellos mismos que gozaban de aquel
cargo, ahora privados por sus acciones irrazonables y conducta reprochable,
tratan de buscar los medios para tratar de quedar libres de culpabilidad en
hechos que tiene sus huellas dactilares por todo el proceso del cual han sido
acusados y el cual provocó su deposición.
Es de magna importancia que en medio de cualquier y todo proceso se reitere
el compromiso de vigilar o mantener bajo monitor las actuaciones y desempeños
de los servidores públicos sean apegados a la legalidad y la ética de la
institución al cual pertenecen. Al igual poder ver con todo su rigor la
disposición de la investigación del Sistema Procesal Penal Acusatorio.
Cuando cada organismo estatal en su función primordial se mantiene en las
coordinadas para mantener en curso se departamento, permite a la población la
transparencia requerida para poder tener una apreciación clara de lo que allí
se transpira.
Algunos en los cargos estatales tienen un buen comienzo, pero, algo a lo
largo del camino pareciera que hace que se desarrolle en ellos algún sentido de
superioridad jurídica en aquella función
que los desvía de su compromiso real de hacer cumplir aquello que tienen a su
cargo. Olvidando que la impunidad en cualquiera que fuese el cargo es igual que
caminar sobre agua congelada, esto es, su durabilidad solo es por un periodo
dado.
Ocurrió, ocurre, y continuará ocurriendo, porque aquellos en algún cargo
estatal pierden el sentido real de su entorno. Un nombramiento es un privilegio
y es un servicio, no es una monarquía. Usted fue encargado de un departamento o
posición para hacer cumplir, no para beneficiarse o hacer presión sobre otros
para hacer cumplir sus antojos o agenda personal.
Nada tiene que ver la preparación o la formación profesional en todo esto,
ya que aun calificados para el cargo, cando la ética o la integridad, valores
espirituales no están presentes, todos están propensos a incurrir en la misma
errata.
Podría esto lograr un llamado a la cordura y a encauzar los pasos de
aquellos que están a punto de incurrir en la misma desafortunada conducta, solo
Dios tiene ese conocimiento y aquél que lo leído lo impacte.
Salmo
37:23- El Señor afirma los pasos del
hombre cuando
le agrada su modo de vivir.
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