viernes, 14 de agosto de 2020

ESTADOS UNIDOS FRENTE A UN NUEVO RETO – OTRO DESAFÍO (DIOS PUEDE VOLVER A BENDECIR A ESA NACIÓN)


¿Qué es lo peor que puede ocurrir? ¿Qué es lo peor ha ocurrido? ¿Qué es lo peor en el camino? ¿Qué es lo peor que se enfrentará?

A Todas estas incógnitas que siempre estarán por despejar, siempre representará un factor sorpresa e imprevisible, ya que mientras haya vida continuamente se presentaran cambios y dentro de cada una de ellas oportunidades o desafíos.

Hablar de lo peor que pudo acontecer es declarar que la historia del mundo ha tenido su última edición. Esa realidad está lejos de ser porque el que determina esa realidad es el Todopoderoso Dios.

Todo el mundo ha sido afectado de igual manera, todas las economías mermadas, sin embargo, no es el fin de la economía, es el inicio de reinventarse y darle uso a una nueva administración de probabilidades, ideas, nuevos inicios.

Posible sea que los reajustes pertinentes y adecuados, para este presente desconocido no se han considerado o evaluado.

La situación actual de más de 400 grandes empresas que se han declarado en bancarrota en Estados Unidos gracias al COVID-19, no se traduce a que la poderosa economía de ese país democrático no pueda reinventarse, buscar las variantes para poder volver a subir a la cumbre y volver a conquistar grandes alturas.

Es increíble pensar que, habiendo tantos grandes economistas, nadie ha podido presentar un plan estratégico para fortalecer la economía y contribuir a los cambios productivos para tanto las grandes empresas como las micro empresas.

La primera potencia mundial, y Dios permita que ellos lo sigan siendo, ya que aun con sus fayas y erratas en algunas áreas, continúan siendo los defensores de la democracia, esa libertad de elegir y de poder llegar a ser.

La mayor inversión que el gobierno debe de realizar en estos momentos críticos de su país con respecto a la situación económica es fortalecer todas las estructuras internas, concentrarse en que los cierres de negocios se minimizado en todas las áreas que sea posible, ya que el fortalecimiento de estos es el fortalecimiento de sus pilares tanto a inversionistas como a la población laboral de aquella nación.

Aportaciones externas pueden tomar un segundo asiento, y los que deben de poder estar en primera clase es la inversión del bienestar norteamericano.

En el pasado en medio de los peores momentos de aquellos años se reinventaron y surgieron estructuras o edificaciones que no había, negocios que florecieron de la nada, y con gran esfuerzo, empeño se convirtieron en colosos económicos que beneficiaron a la nación.

Hay 4,200 empresas comerciales que se han acogido a la bancarrota del capítulo 11. Es tiempo de reestructurar o beneficiar a los inversionistas o comerciantes que creyeron en el sueño norteamericano, el cual no ha dejado de ser, empero, confrontando un desafío un tanto más grande, empero, no imposible de poder volver a conquistar.

Para todos aquellos que siempre han declarado y hasta lo cantan en uno de sus tonadas patrióticas de siempre, “Dios bendiga a los Estados Unidos”, ahora es importante que nuevamente busquen del que permitió que esa nación forjara y pudiese florecer de manera tan poderosa y productiva que hasta ahora ha sido.

Vuelvan a ubicar a Dios en su gobierno, en su colegio, en todas las estructuras norteamericana, ya que fue por Él, no por las actuales tendencias que rigen hoy, que fueron ustedes bendecidos.

No están rodeados de un futuro sombrío como algunos lo calificarían, lo que sí les rodea es una gran oportunidad de renovarse y retornar a ser lo que el Creador puede volver a hacer en aquella poderosa nación.

Arrepentimiento o corrección sería un buen llamado para poder volver al lugar en que fueron ubicados desde el principio.

Salmos 103:2- Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.

 

 

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